Aunque, en general, acumulan mala prensa, los derivados financieros son parte fundamental del sostenimiento de nuestra economía. Un derivado financiero, es un instrumento financiero cuyo precio se basa en un activo físico o en otro instrumento financiero. A este activo físico o instrumento financiero se le denomina activo subyacente. Para entender la importancia de los derivados financieros, es fundamental introducir otro concepto que nos rodea a diario, el riesgo.

Si usted tiene un negocio, administra capitales o simplemente posee una propiedad, el riesgo le amenaza a diario. Si usted compra acciones, una vivienda o divisas, sabe que el precio pagado por ellos hoy, puede ser muy inferior mañana, a esto se le llama riesgo de mercado.

Los derivados financieros, como por ejemplo, futuros y opciones, nacen con el objetivo de garantizar un precio de compra o de venta en el futuro. En un mercado de derivados financieros, dos partes pactan la entrega de un activo, a un precio fijo y en una fecha futura determinada. Esto les permite minimizar el riesgo.

UN EJEMPLO

Imagine una empresa española que realiza una venta, a crédito 30 días, en Estados Unidos por 100.000 $. En el momento de realizar la operación el tipo de cambio es 1,10 $/€. Está empresa está sujeta al riesgo de crédito,pero no sólo eso.

¿Cree usted que el tipo de cambio $/€ será el mismo que hoy dentro de 30 días? Lo más probable es que el tipo de cambio sea diferente, por lo que la empresa, además, estará sujeta al riesgo de tipo de cambio.

¿Qué ocurrirá si el tipo de cambio dentro de 30 días es de 1,15 $/€? Sencillo, la empresa habrá perdido más de 3000€ en 30 días.

Si la empresa en cuestión, mediante un derivado financiero, se asegura una cobertura que le permita pactar el tipo de cambio a 1,10$/€, anulará completamente el riesgo de tipo de cambio.

Los derivados financieros permiten a personas y empresas poder realizar operaciones a diario y minimizar el riesgo de las mismas. Sin lugar a dudas, la mayor parte del comercio internacional no existiría sin los derivados financieros.